valores
Espiritualidad: Es la fe que debemos tener como cristianos, ilumina toda la existencia del ser humano, orienta la vida de todos los Marcelianos a partir de los valores del evangelio.


Honestidad: Comportarse de manera transparente con sus semejantes, es decir, sin ocultar nada, diciendo siempre la verdad y obrando en forma recta y clara. Es la base para la realización de cualquier proyecto humano.


Respeto: Es la base fundamental para una convivencia san y pacífica entre los miembros de la Comunidad Educativa. Implica tener clara noción de los derechos fundamentales de cada persona y abarca todas las esferas de la vida, respeto a: si mismo, los semejantes, la naturaleza en general, las leyes, las normas sociales, la memoria de los antepasados, la región y la patria en que nacimos.


Tolerancia: Reconocimiento a la otra persona como ser humano, con derecho a ser aceptado en su individualidad y su diferencia.


Sentido de pertenencia: Es sentir amor, respeto y lealtad por la Institución donde estudia, trabaja y convive, con una actitud de apego cuidado y protección en pro de su bienestar.


Responsabilidad: Responder con habilidad y entereza a todos los compromisos adquiridos ante la familia, la institución y la Comunidad Educativa.


Puntualidad: De nuestra puntualidad depende la buena marcha de las actividades programadas por la Institución, el respeto por los horarios facilita y organizan el trabajo. Cada uno de los miembros de la Comunidad Educativa tiene un compromiso personal y colectivo, de acuerdo con la labor que desarrolle, el cual tiene como base el cumplimiento de unos acuerdos relacionados con el tiempo.


Cortesía: Ser cortés es ser amable con los demás, es sonreír, es saludar. Nuestros buenos modales son nuestra carta de presentación, porque una palabra gentil, una mirada cortés y una agradable sonrisa natural puede hacer maravillas cuando nos relacionamos con otras personas.


Disciplina: La disciplina forma el carácter y hace más adaptable al ser humano para asumir con valor, entrega, firmeza y vocación todo lo que la vida nos presenta. Sin disciplina no hay progreso; la disciplina es hermana inseparable de la responsabilidad, la justicia, el orden y la paz.


Solidaridad: A través de este valor se puede perseguir una causa noble y justa, y así cambiar al mundo, haciéndolo mejor, más habitable y más digno.


Familia: Este Valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás. Toda familia unida es feliz, sin importar la posición económica, los valores humanos no se compran, se sirven y se otorgan como regalo más preciado que podemos dar. No existe una familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan en lograrlo.

 

 

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